“Si libre quieres vivir, no dejes de hablar con tus hermanos”: Finalizó el 9° Congreso de Extensión Universitaria de AUGM

El viernes 9 de octubre en el salón de actos de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Udelar finalizó el 9.º Congreso de Extensión Universitaria de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM), con la participación de autoridades universitarias y representantes de las comisiones permanentes de AUGM.

Después de tres días de actividades, recorridos territoriales, talleres e intercambios entre delegaciones de distintos países, la instancia permitió recuperar algunas de las discusiones que atravesaron el encuentro y proyectar desafíos para el trabajo conjunto de las universidades públicas de la región.

Las intervenciones coincidieron en reivindicar la extensión universitaria como una práctica que transforma tanto a las sociedades con las que trabaja como a las propias instituciones académicas. También señalaron la necesidad de fortalecer los vínculos entre extensión, enseñanza, investigación, cultura y comunicación, en un contexto regional atravesado por tensiones políticas, desigualdades sociales y disputas sobre el sentido de lo público.

El decano de FADU, Luis Oreggioni, dio la bienvenida a las delegaciones y expresó el orgullo de la facultad por haber sido parte de la organización. Destacó que los desafíos planteados durante el congreso se vinculan con preocupaciones centrales de la universidad pública, revisar de qué manera las instituciones contribuyen con sus sociedades, problematizar las realidades en las que intervienen e interpelarse a sí mismas.

En ese sentido, valoró los intercambios de saberes entre personas provenientes de distintos lugares y con experiencias diversas. La posibilidad de compartir la casa universitaria, sostuvo, también supone una oportunidad para cuestionar las prácticas institucionales y trabajar en su transformación.

El rector de la Udelar, Héctor Cancela, destacó la importancia de una concepción de la universidad en la que el conocimiento académico y la formación no estén separados de la interacción con la sociedad. Para el rector, esa perspectiva expresa precisamente el “espíritu de la extensión universitaria”.

“Entender que los espacios en que estamos no son torres de marfil, sino que realmente son espacios abiertos”, afirmó, al plantear que el vínculo con la sociedad no puede limitarse a recibir a quienes llegan a la universidad, sino que también requiere la disposición de la institución a estar presente en los territorios.

Cancela señaló que esa presencia supone trabajar en los barrios y en los departamentos del interior del país, en una realidad que definió como “muy Montevideocéntrica”. La extensión, desde esta perspectiva, contribuye a ampliar la mirada territorial de la Universidad y a construir relaciones con comunidades y colectivos que tienen conocimientos, experiencias y necesidades propias.

El rector consideró que el congreso constituyó un hito importante para la Udelar, tanto por la magnitud del encuentro como por la posibilidad de compartir las experiencias desarrolladas en la institución y enriquecerse con los aportes de otras universidades de la región. Más allá del esfuerzo que implicó la organización, destacó el carácter formativo de las jornadas y la oportunidad de fortalecer los vínculos entre equipos universitarios.

“La tarea de la universidad nunca está terminada, siempre está en construcción”, señaló. En ese proceso, sostuvo, la extensión debe ocupar un lugar cada vez más importante y dejar de “basarse solo en el voluntarismo de un pequeño núcleo que está convencido de la extensión”.

Uno de los desafíos que identificó es avanzar en la curricularización de la extensión, de modo que las prácticas extensionistas atraviesen la formación universitaria desde el comienzo de las carreras y se articulen cada vez más estrechamente con la enseñanza y la investigación.

Para Cancela, la extensión también permite construir cLa extensión como construcción colectivaonocimiento junto con quienes viven y trabajan en los territorios. Ese intercambio contribuye a situar la investigación, a hacerla más pertinente para las realidades sociales y a orientar la producción de conocimiento hacia la construcción de una sociedad más justa e integrada, en la que las personas puedan desarrollarse plenamente.

El prorrector de Extensión de la Udelar, Miguel Olivetti, estuvo a cargo de la moderación de la mesa y de la lectura de la declaración final del congreso, concebida como una síntesis de los intercambios y una propuesta conceptual y política surgida del trabajo de esos días.

Antes de leerla, agradeció a los equipos de la Udelar y a las delegaciones de las universidades de la región que participaron de la organización y las actividades, por el intenso trabajo realizado durante el año previo y la diversidad de propuestas que se desarrollaron en el encuentro.

Según señaló, cada participante pudo trazar un recorrido diferente entre las actividades, los talleres, las presentaciones y las visitas. Esa diversidad de itinerarios, lejos de ser una dificultad, constituyó una de las riquezas del congreso, al permitir que las personas se acercaran a experiencias y debates desde perspectivas distintas.

Olivetti también recordó la participación de la antropóloga Rita Segato [Nota disponible aquí], quien había intervenido en la apertura del encuentro y en actividades realizadas en el Programa Integral Metropolitano (PIM) y el Programa APEX. Aunque no pudo estar presente en el cierre por compromisos de agenda, el prorrector destacó que su participación había dado lugar a nuevas posibilidades de intercambio y trabajo académico con docentes vinculados a la extensión.

El cierre incluyó, además, la presentación de los aportes de las comisiones permanentes de Cultura y de Comunicación y Medios Universitarios de AUGM, cuyas actividades se desarrollaron durante la misma semana en Montevideo.

La secretaria de Cultura de la Universidad Nacional del Nordeste y representante de la Comisión Permanente de Cultura de AUGM, Laura Durán, planteó que el trabajo cultural de las universidades debe pensarse en relación con las condiciones políticas y sociales en las que se desarrolla.

Desde su perspectiva, América Latina atraviesa un período de fuertes contrastes y retrocesos. Para ilustrarlo, recurrió a la imagen de un péndulo que oscila entre distintos momentos históricos y advirtió sobre las consecuencias sociales de los procesos políticos en curso. En el caso argentino, señaló especialmente la situación de las juventudes y las dificultades que enfrentan en un contexto de incertidumbre.

Durán cuestionó que el deterioro de las condiciones para la producción cultural se presente exclusivamente como un problema económico. A su entender, también existe una disputa ideológica sobre el lugar de la cultura, la producción artística y el pensamiento crítico en la sociedad.

En ese marco, consideró que las universidades públicas constituyen uno de los espacios desde los que es posible resistir esos procesos y defender las condiciones para la creación y la producción de conocimiento. “Tenemos la obligación de sincerar esas cuestiones y también de tratar de proteger, desde el lugar en que podemos, a los sujetos objetos de esta catástrofe”, sostuvo.

El coordinador de la Unidad de Comunicación de la Udelar y delegado de la Comisión Permanente de Comunicación de AUGM, Federico Barreto, destacó la relación entre la comunicación universitaria y la extensión. A su entender, ambas dimensiones no pueden pensarse de manera aislada, ya que comparten la preocupación por el diálogo con la sociedad y la construcción colectiva de conocimiento.

Barreto participó en representación de la comisión, que durante esa semana organizó en Montevideo conjuntamente con la Facultad de Información y Comunicación (FIC) el tercer Congreso Latinoamericano de Comunicación y Medios Universitarios, . La actividad reunió a más de 500 personas inscriptas, más de 100 de ellas provenientes de otros países, y recibió más de 100 trabajos de más de 60 instituciones y universidades de la región.

Bajo el título Integrados y apocalípticos: tecnologías, democracia y comunicación en la disputa por el sentido de lo común, el congreso abordó temas como las transformaciones tecnológicas, los desafíos políticos, la accesibilidad y la inclusión. Barreto valoró la consolidación de estos espacios internacionales como ámbitos para la reflexión y la acción colectiva, y anunció que la próxima edición tendrá lugar en Chile, con el patrocinio de la Universidad de Santiago.

Sin embargo, advirtió que el crecimiento de los encuentros de comunicación universitaria plantea el desafío de mantener su articulación con la extensión. La construcción de una política estratégica de comunicación para las universidades públicas, sostuvo, requiere conservar una perspectiva dialógica y crítica, capaz de poner en relación las experiencias institucionales con las realidades sociales.

En su intervención, también llamó a enfrentar los desafíos que plantean el avance de liderazgos reaccionarios, las transformaciones de los marcos culturales y morales, y las expresiones del patriarcado. A su juicio, las universidades y sus medios de comunicación tienen un papel que cumplir en las disputas democráticas contemporáneas.

“Para todo eso, la extensión universitaria tiene que ser protagonista”, afirmó. Y agregó que desde la comunicación universitaria es posible aportar no solamente a narrar los acontecimientos, sino también a transformar las condiciones en las que se producen. “No solo para contar historias, sino también para transformar la historia, para transformar la realidad”, expresó.

La última intervención de la mesa estuvo a cargo de Alicia Rodríguez, docente del Instituto de Psicología Social y Comunitaria de la Facultad de Psicología de la Udelar, quien propuso reconstruir el congreso a partir de su propio recorrido por algunas de las actividades.

En lugar de elaborar un balance general, Rodríguez recuperó escenas, preguntas y discusiones de talleres, visitas y espacios de intercambio. Su intervención puso el foco en las tensiones que atraviesan las prácticas extensionistas y en la necesidad de que la universidad se deje interpelar por las personas y los colectivos con los que trabaja.

Rodríguez reflexionó sobre cómo los objetos adquieren otros sentidos cuando se relacionan con las historias, las memorias, las geografías, los afectos y la vida cotidiana. La pregunta por aquello que cuida y sostiene la vida, planteó, también puede trasladarse a las prácticas universitarias y a la manera en que se construyen relaciones con las comunidades.

En su recorrido por las actividades, destacó un taller sobre luchas antirracistas y extensión realizado en la Casa de la Cultura Afrouruguaya. Allí se planteó la necesidad de establecer un diálogo honesto entre la academia y el mundo afrodescendiente, y se discutieron las distancias que persisten entre los discursos institucionales y las prácticas concretas.

También puso sobre la mesa la pregunta por el lugar de las personas y los colectivos subalternizados en el cogobierno universitario. La extensión, desde esta mirada, no puede limitarse a una función que la universidad desarrolla hacia afuera. También supone preguntarse de qué manera la institución se transforma internamente, revisa sus relaciones de poder y modifica sus prácticas. Rodríguez recordó, en ese sentido, una propuesta de estudiantes que invitaba a pensar la universidad como un territorio posible de transformación: “¿Y si extensionamos hacia adentro?”.

La reflexión incluyó la necesidad de cuestionar los “privilegios, las prácticas patriarcales y las formas de discriminación” que también atraviesan la vida universitaria. En el taller sobre racismo, recordó, surgió la importancia de construir alianzas entre personas afrodescendientes y quienes estén dispuestos a problematizar su propia posición social y sus privilegios. “Solos no vamos a ningún lado”, fue una de las ideas que recuperó de ese intercambio. Para Rodríguez, el trabajo colectivo requiere reconocer las desigualdades y, al mismo tiempo, generar condiciones para actuar en común desde las diferencias.

La docente subrayó especialmente la importancia de la permanencia de los equipos universitarios en los territorios. A partir de experiencias de trabajo con familias rurales y de su propia participación en un Espacio de Formación Integral (EFI), sostuvo que la continuidad de los vínculos constituye un soporte imprescindible para construir procesos conjuntos. “El soporte está en el vínculo que construimos con las personas con las que trabajamos”, planteó y agregó que desde esa perspectiva, las actividades y los objetivos específicos no pueden separarse de las relaciones que hacen posible sostenerlas en el tiempo.

Rodríguez también llamó a revisar la organización cotidiana del trabajo docente y estudiantil, los tiempos destinados a las aulas, las oficinas, los barrios y el medio rural, así como las condiciones concretas que permiten profundizar la extensión. La integralidad entre enseñanza, investigación y extensión, señaló, no se resuelve solamente mediante declaraciones institucionales: requiere revisar cómo se organiza efectivamente la vida universitaria.

En su balance, Rodríguez formuló una serie de preguntas sobre los cambios institucionales necesarios para construir otros modos de ser universidad y sobre las transformaciones que deben producirse en las prácticas cotidianas. En particular, recordó una reflexión de Segato sobre la inteligencia artificial: “no puede formular preguntas que nunca fueron planteadas”. Para Rodríguez, esa idea remite a una responsabilidad que las comunidades universitarias no pueden delegar, que es cómo construir interrogantes capaces de cuestionar sus certezas y abrir caminos de transformación.

La docente también compartió experiencias de las visitas realizadas durante el congreso al barrio Flor de Maroñas, donde equipos de la Udelar trabajan desde hace más de 15 años, y al Programa Integral Metropolitano. En esos recorridos, las conversaciones sobre el hábitat, la vivienda y los usos cotidianos de la ciudad permitieron reflexionar sobre los privilegios, las formas de habitar y la relación entre los procesos universitarios y la vida de las comunidades.

Al despedirse, Alicia Rodríguez retomó la frase de la canción “Botija de mi país” de Rubén Rada que había sido cantada previamente: “Si libre quieres vivir, no dejes de hablar con tus hermanos”, cita que condensó el sentido de un encuentro que invitó a sostener la conversación como práctica universitaria y política.

Proclama disponible en: https://www.extension.udelar.edu.uy/blog/2026/10/09/declaracion-final-del-9-congreso-de-extension-universitaria-de-augm-extension-y-sociedad-dialogos-emancipatorios-para-construir-lo-comun/

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