“Claves metodológicas para la extensión y la integralidad” fue el lema que convocó a vecinos y vecinas, estudiantes y docentes que colmaron las instalaciones del Programa Integral Metropolitano (PIM). El marco fue dado por la Escuela de Verano 2026 organizada por el Prorrectorado de Extensión y Programas Integrales, la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) y el Colectivo Espacio Plaza (Punta de Rieles) desarrollada entre el 25 y el 27 de febrero, y que significó la actividad inicial de cara al 9° Congreso de Extensión de la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo (AUGM) del que la Udelar será anfitriona este año.
La Escuela de Verano incluyó diversas actividades de intercambio y formación, además de dinámicas participativas orientadas a favorecer el conocimiento entre quienes participaron. Mediante actividades lúdicas y de integración; estudiantes, docentes, vecinos y vecinas y representantes de organizaciones sociales compartieron experiencias y reflexiones sobre las prácticas extensionistas, las metodologías de trabajo en territorio y los desafíos que enfrenta la Universidad en su vínculo con la sociedad.
La apertura y presentación de la Escuela estuvo a cargo de la docente del PIM Carina Casanello, quien fue seguida de las oratorias del coordinador del PIM, Marcelo Pérez; el prorrector de Extensión y Programas Integrales, Miguel Olivetti; y los representantes estudiantiles de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) Emiliana Moraes y Giovanni Torrens. En sus intervenciones, los tres oradores destacaron la relevancia de fortalecer la Extensión en clave de integralidad, el papel de la Universidad en los territorios y los preparativos hacia el Congreso de Extensión de AUGM.
Durante la apertura, Marcelo Pérez valoró la realización de la Escuela como parte de un proceso que el PIM viene desarrollando en los últimos años y recordó que el programa ya había impulsado instancias similares en ediciones anteriores. Según señaló, estas discusiones adquieren particular relevancia en un momento de cambios institucionales tanto en la Universidad como en el contexto político y social más amplio.
Ante la presencia de varios visitantes del extranjero, la oratoria también situó el trabajo de la Universidad pública en un escenario internacional complejo. “No estamos en un contexto fácil para pensar el quehacer de las universidades públicas y el quehacer de la extensión”, afirmó, y aludió a procesos políticos que en distintos países tensionan el rol de las instituciones públicas y sus vínculos con la sociedad.
En ese marco, sostuvo que la Universidad debe fortalecer su compromiso con la transformación social y con la defensa de los derechos humanos. Para Pérez, las prácticas extensionistas implican necesariamente tomar posición frente a las desigualdades y promover formas de democracia más participativa. “La extensión y la integralidad claramente toman partido por un esquema de transformación social, de pelear contra las injusticias, contra las desigualdades y por tener una democracia que no es solo ir a votar”, señaló.
El coordinador del PIM también subrayó la importancia de repensar las metodologías de trabajo con los territorios. A su entender, muchas veces la dimensión metodológica aparece como un aspecto secundario en la formación universitaria, cuando en realidad resulta clave para el diálogo con actores sociales y comunitarios.
“Lo metodológico parece siempre algo residual”, afirmó, y explicó que con frecuencia las herramientas disciplinares no alcanzan para intervenir en procesos sociales complejos. “Nos damos cuenta todo el tiempo de que hacemos agua. Tenemos problemas y debilidades para trabajar con la gente”, sostuvo. Por ese motivo, valoró especialmente que la Escuela de Verano reuniera a docentes, estudiantes y vecinos para reflexionar colectivamente sobre estas prácticas y generar herramientas que permitan fortalecer los procesos de trabajo conjunto en los territorios.
Pérez también hizo referencia al contexto en el que se desarrolla el PIM, un territorio al que definió como “muy desigual” y recordó que la zona concentra tanto situaciones de vulnerabilidad como áreas de gran desarrollo inmobiliario. Para el coordinador del PIM, estos procesos muestran que la Universidad no puede pensarse al margen de los conflictos sociales y ambientales que atraviesan los territorios. Por el contrario, consideró que las prácticas extensionistas deben contribuir a generar conocimiento y acciones que permitan comprender y transformar esas realidades.
Territorialización, curricularización y campos de demanda
En la apertura también intervino el prorrector de Extensión y Programas Integrales, Miguel Olivetti, quien destacó que la Escuela de Verano forma parte del proceso preparatorio hacia el 9°Congreso de Extensión de AUGM, que se realizará este año en Uruguay, y afirmó que la instancia fue concebida como una actividad preparatoria que permitirá comenzar a discutir algunos de los temas centrales que estarán presentes en el encuentro regional.
Olivetti invitó a las personas participantes a integrarse a ese proceso de discusión y construcción colectiva que se desarrollará a lo largo del año. La idea, señaló, es que el congreso tenga una fuerte participación de estudiantes, organizaciones sociales y actores territoriales, además de los equipos universitarios.
En la instancia se compartieron algunas líneas de trabajo que el Prorrectorado de Extensión viene impulsando en esta nueva etapa institucional. A su entender, la Extensión ha ganado reconocimiento en el plano normativo dentro de la Udelar, pero todavía enfrenta desafíos para consolidarse plenamente en la práctica institucional. “Estatutariamente la extensión tiene una relevancia enorme. Ahora, los instrumentos y la realidad de la extensión van muy por detrás del crecimiento estatutario”, afirmó.
Como parte de ese proceso de fortalecimiento, Olivetti señaló que desde el prorrectorado se está trabajando en torno a tres grandes ejes que orienten el desarrollo del sistema de Extensión: la territorialización, la curricularización y la identificación de campos temáticos vinculados a demandas sociales.
La territorialización apunta a fortalecer la presencia de la Universidad en los territorios y mejorar la articulación entre los distintos equipos que trabajan en ellos. En ese sentido, se están evaluando estrategias como la creación de “nodos de articulación territorial” que permitan coordinar mejor las intervenciones universitarias en determinadas zonas.
La curricularización, por su parte, busca ampliar la participación estudiantil en las prácticas de Extensión e integrarlas de manera más sistemática en los procesos formativos. Según señaló Olivetti, actualmente solo entre un 10% y un 20% de los estudiantes de la Universidad participan en este tipo de experiencias, una cifra que considera insuficiente. “Es poco para lo que nosotros creemos que tiene que ser una formación pedagógica de un estudiante de la Universidad de la República”, afirmó.
Finalmente, el tercer eje se relaciona con la necesidad de identificar áreas temáticas o campos de demanda social que permitan orientar las acciones de la Universidad en diálogo con las problemáticas de los territorios.
La mirada estudiantil
Desde la FEUU también se destacó la importancia de la Escuela de Verano como un espacio de formación y acumulación colectiva en torno a la extensión universitaria. Mediante una proclama leída en conjunto por los representantes de la Federación, se señaló que estas instancias contribuyen a fortalecer la integralidad como horizonte educativo y político dentro de la Universidad. “Dando comienzo a un nuevo año con la Escuela de Verano, contribuimos a un proceso que acrecienta colectivamente, con convicción, hacia el horizonte de la integralidad universitaria”, expresaron.
Asimismo, sostuvieron que para la FEUU la Extensión constituye una prioridad política y una dimensión fundamental del proyecto universitario. Según explicaron, el objetivo es que estas prácticas no se limiten a declaraciones formales, sino que se desarrollen como experiencias concretas de aprendizaje y transformación social. “No lo tenemos como mero discurso sino como prácticas vivas, situadas y transformadoras”, afirmaron.
Integración e intercambio en el territorio
La primera jornada comenzó con una instancia de intercambio que propuso a los presentes recorrer los espacios y el predio del PIM, así como interactuar entre pares mediante dinámicas lúdicas que invitaban a la integración. La actividad fue seguida de una serie de talleres simultáneos que abordaron distintas problemáticas sociales y territoriales.
Entre los ejes de trabajo previstos se encuentran los contextos de encierro, las infancias y adolescencias, los conflictos ecológicos, la memoria colectiva y las situaciones de precariedad. Estas instancias combinaron contenidos conceptuales con dinámicas participativas que permitan a los participantes experimentar diversas técnicas de trabajo utilizadas en procesos de extensión.
El segundo día de actividades se desarrolló en el territorio junto al Colectivo Espacio Plaza, donde los participantes realizaron una recorrida barrial basada en la metodología de observación participante. Esta instancia permitió conocer experiencias comunitarias locales y dialogar con organizaciones y vecinos sobre los desafíos del trabajo colectivo en el territorio del Municipio F.
La escuela culminó con un espacio de intercambio y reflexión colectiva sobre lo aprendido durante la experiencia, seguido de un conversatorio de cierre, con la participación de docentes y estudiantes que incluyó a integrantes de la FEUU y actores comunitarios. El objetivo final fue contribuir al fortalecimiento de redes entre la Universidad y el territorio, así como profundizar el debate sobre las metodologías participativas que orientan las prácticas de extensión universitaria.



















































