La Universidad de la República extiende su trabajo en el territorio y con organizaciones sociales a través del Espacio de Formación Popular del Oeste

Gracias a la articulación y trabajo en conjunto entre organizaciones sociales e instituciones, en 2024 nació el Espacio de Formación Popular del Oeste, que cuenta con el apoyo de la Universidad de la República (Udelar) a través del Programa APEX y el Prorrectorado de Extensión y Programas Integrales.

Humberto Tommasino, docente del APEX y exprorrector de Extensión (2006-2014) explicó que la iniciativa surgió luego de detectar necesidades de formación demandadas por los sectores populares, principalmente del Municipio A de Montevideo. “La idea era ofrecer formaciones con plazos más cortos, que fueran realizables por algunas compañeras y compañeros, y que tengan una metodología que recupere una formación vinculada a la educación popular”, explicó el docente. 

Del Espacio participan diversas instituciones y organizaciones como el Polo Tecnológico Industrial (PTI) del Cerro, Programa APEX, Red de Ollas y Merenderos, Escuela Nacional de Formación de FUCVAM, Organización de Usuarios y Usuarias de Salud del Oeste, Red de Municipios y Comunidades Saludables, Cooperativa La Paloma, SINTEP, Escuela Universitaria Centro de Diseño, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU); Facultad de Ciencias, Intercomisiones Casabó y la Escuela de Cine del Oeste. 

Las actividades se establecieron en formatos breves y con la incorporación de metodologías lúdicas, expresivas y creativas que no están tan presentes en la educación formal. Las temáticas, en primera instancia, se definieron en base al diagnóstico realizado por la Mesa Social del PTI que relevó una serie de contenidos que fueron piedra fundacional de los cursos.

La primera experiencia desarrollada fue en conjunto a 30 trabajadoras y trabajadores de la Cooperativa La Paloma dedicada al reciclado de residuos, a quienes se formó como agentes socioambientales. El curso, de cuatro meses de duración, se desarrolló principalmente en el PTI del Cerro, con participación de docentes y equipos de la Facultad de Ciencias, de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo y el Programa APEX.

La metodología buscó romper con la lógica expositiva tradicional, que implicó trabajar desde lo que el docente denomina una perspectiva “sentipensante”: recuperar las vivencias y saberes de quienes reciclan residuos, reconstruir colectivamente los saberes existentes e incorporar nuevos conocimientos desde una dinámica participativa. “Podemos pensar la formación desde el punto de partida de la recuperación y reconstrucción de los saberes que los compañeros tienen, incorporando nuevos conocimientos, pero de una forma menos áulica, menos formal y más creativa”, expresó.

Las y los participantes no sólo fortalecieron capacidades técnicas, sino que promovieron aprendizajes en un sector históricamente postergado. “Los clasificadores han sufrido un proceso de subalternización muy potente y a través de sus organizaciones vienen construyendo alternativas importantes”, afirmó Tommasino. Además, fue importante la integración de estudiantes en el proceso, que no solo incorporaron conocimientos sobre la temática, sino que tuvieron instancias en las que comunicaron sus conocimientos al colectivo de aprendizaje. 

En 2025 el Espacio tuvo un nuevo impulso con la incorporación de brigadas sindicales del PIT-CNT mediante un nuevo acuerdo de trabajo para fortalecer la formación en oficios específicos. De momento, participan las brigadas solidarias de AUTE y SINTEP.

Inicialmente, se articuló con la brigada de AUTE para desarrollar un curso de electricidad popular. “Fue maravilloso. Los compañeros de la brigada fueron fantásticos en el trabajo y se acoplaron a nuestra propuesta de educación popular”, destacó Tommasino. El curso tuvo una carga horaria intensiva de ocho horas semanales, y combinó instancias creativas y expresivas con formación técnica y práctica. 

Actualmente, el Espacio trabaja en el diseño de un curso de soldadura y herrería junto a la UNTMRA, desde una mirada integral que abarca un “fuerte” componente técnico, pero también contenidos sobre cooperativismo, trabajo grupal y dimensiones socioambientales. Además estamos coordinando un curso de grabado con docentes de la Facultad de Artes, así como de “cuidados y tenencia responsable de animales” con docentes de la Facultad de Veterinaria.

En paralelo, desde el rectorado de la Universidad se está impulsando la creación de una brigada universitaria solidaria que articule con las brigadas sindicales. “Va a haber trabajadores enseñando a estudiantes y aprendiendo con ellos; estudiantes enseñando y aprendiendo; docentes aprendiendo con trabajadores. Esa lógica es fantástica”, opinó Tommasino, quien señaló que no se trata de “docentes investigadores” o “docentes extensionistas”, sino de una función docente integral.

“Tenemos una comunidad educativa donde hay trabajadores que saben porque trabajan; estudiantes que saben porque estudian y tienen disponibilidad para aprender; y docentes que también aprenden. Esa es la integralidad en marcha”, sostiene.

Según el docente, en la actualidad aproximadamente solo el 10% de quienes egresan de la Universidad han participado en experiencias de extensión. “Tenemos un desafío enorme. Hay un gran porcentaje de graduados que nunca hicieron un proceso de diálogo con alguien que no sea un docente o un estudiante”, advirtió, y señaló que con el Espacio se busca ampliar esa participación. Para ello, se prevé convocar a los servicios universitarios, dialogar con Espacios de Formación Integral (EFI) para propiciar la participación de estudiantes desde el primer año de ingreso a los estudios terciarios. 

También se vislumbra un trabajo sostenido en vivienda y hábitat, que articulará “saber técnico” y acción solidaria. Las experiencias realizadas muestran que la formación cobra sentido cuando se traduce en mejoras concretas en la vida de las personas.

Para Tommasino, el trasfondo es una definición política sobre el papel de la Udelar. “La preocupación fundamental de la universidad pública deben ser las condiciones de vida digna de los sectores populares de nuestra sociedad”, manifestó.

El Espacio de Formación Popular del Oeste pone en diálogo saberes científicos, estudiantiles y populares al reconocer a trabajadores y trabajadoras como portadores de conocimiento y al construir, desde el territorio, una universidad más democrática y comprometida. 

Por más información visitá el sitio web del Programa APEX.

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