El lunes 14 de octubre se llevó a cabo la actividad «Reconociéndonos rompemos el silencio» donde se presentó la de la Resolución 751/2019 de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH).
La actividad contó con la participación del rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arim; la Pro Rectora de Extensión, Mariana González Guyer; la directiva de la INDDHH, Mariana Motta; y la representante del colectivo Memoria en Libertad, Marisa Bursak.
Al recordar el velatorio de Eduardo Bleier que se realizó ese mismo día en la Udelar, Arim señaló que ésta «se llenó dos veces de gente, de pueblo, de deseo de verdad y justicia, y de memoria.» La memoria, afirmó, «no es un problema del pasado, sino de la construcción de las bases sobre las cuales pensar el presente y proyectar el futuro».
Añadió que el país tiene la obligación de reconocer esa violación de los DDHH, que tiene su origen en el terrorismo de Estado, y «sigue sucediendo en la medida que como sociedad no somos capaces de reconstruir los canales hacia la verdad, la justicia y la reparación a las víctimas».
Resaltó la enorme vocación de la Udelar de vinculación e inserción en la sociedad, y el deseo de la institución de ser un espacio para construir políticas, acuerdos y vínculos sociales que le permitan reconocer las heridas que causaron estos sucesos del pasado y que continúan en el presente.
Para finalizar agradeció a Memoria en Libertad por elegir realizar esta presentación en el Paraninfo de la Universidad de la República, «que tiene vocación de ser asamblea ciudadana, donde han pasado a lo largo de la historia de Uruguay muchos acontecimientos que han construido nuestra sociedad, entre ellos la reivindicación perenne de la verdad y la justicia».
La Pro Rectora estimó que el proceso que el colectivo tuvo que realizar para llegar a este encuentro fue muy largo, complejo, doloroso y por momentos liberador. Resaltó la importancia de que el proceso se construyera con el apoyo de la Udelar, que «supo estar presente y acompañando a través de sus diferentes servicios, del conocimiento y la sensibilidad de muchos de sus docentes».
Sostuvo que a pesar de que es doloroso recordar, es necesario saber la verdad acerca de estos hechos para transitar y crecer como sociedad, y para que efectivamente sea posible el «Nunca más».
Este trabajo comenzó en 2008, cuando algunos integrantes de Memoria en Libertad buscaron en las facultades de Humanidades y Ciencias de la Educación y de Psicología apoyo para comenzar a conformarse como grupo. El proceso se interrumpe en el 2011 y se retoma en el 2018 cuando el grupo además de trabajar con los servicios de la Universidad se vincula con la INDDHH.
Abogó por que la Udelar pueda seguir acompañando, fortaleciendo, participando, en el recorrido de este colectivo. Además, dentro de la temática de la memoria, indicó que la Udelar tiene «mucho trabajo por realizar aún en la investigación y la formación de las nuevas generaciones de profesionales de las más diversas áreas, para que tengan esta realidad presente y puedan trabajar con ella».

Recomendaciones de la INDDHH

Motta afirmó que fue un día atravesado por muchas emociones, que «trae al presente el terrorismo que se vivió y las profundas secuelas que tuvo, además del deber que tiene el Estado de reparar y la necesidad de la sociedad de saber lo que pasó». En 2018, los integrantes del colectivo Memoria en Libertad acudieron a la INDDHH para expresar la invisibilización y la negación que padecieron, en la que debieron dejar de lado siempre sus propios dolores y vulneraciones en vista de una sociedad que no las miraba. La resolución 751 cuenta un proceso que se elaboró con el colectivo y señala cuestiones que refieren al Derecho Internacional para poder indicar qué debe corregir o mejorar el Estado uruguayo.
El proceso abordó «las necesidades de hablar, de sentir y verbalizar lo que les pasa, lo que sintieron en ese tiempo, lo que les parece que debería hacer el Estado, y en definitiva de ir ordenando todos esos sentimientos y reclamos». Esto se desarrolló a través de talleres con psicólogos y asistentes sociales, que dieron cuenta de una serie de faltas y dolores, de marcas psicológicas, familiares y materiales.
La INDDHH recomienda entonces que el Estado realice un acto público de reconocimiento de responsabilidad y un pedido de disculpas, que asuma que durante varios años actuó de forma vulneratoria de los Derechos Humanos, agrediendo los derechos en lugar de protegerlos. También el reconocimiento específico a las personas que siendo niños y adolescentes durante el período de facto sufrieron esas graves vulneraciones por el accionar ilegítimo de agentes del Estado, reconociéndose así que son víctimas directas del terrorismo de Estado.
Asimismo, destaca la necesidad de incluir en el relato histórico nacional lo acontecido a estas personas, pues los relatos que se construyeron, que son tan necesarios para saber lo que ocurrió en la sociedad, lo han sido sin que estuviera presente la visión de este grupo de personas, sin que se hiciera foco en investigar cuál fue su situación en un Estado represor y con una familia «totalmente quebrada y desarticulada».
Por último, recomienda implementar las medidas administrativas necesarias y una normativa legal para una adecuada reparación integral a este colectivo, que incluya atención de salud, apoyo educativo y laboral.
Tejiendo memoria
Bursak comenzó su oratoria recordando a Eduardo Bleier: «la vida es porfiada y hoy nos trae al mismo lugar, el mismo día, a la vida y a la muerte hermanadas bajo el abrazo de la verdad y la justicia».
Memoria en Libertad, explicó, es un grupo de personas que fueron objetivo directo del terrorismo de Estado durante sus infancias y adolescencias. «Desde aquella tarde en que cuatro de nosotros nos juntamos, nos reconocimos y decidimos empezar esta quijotada, soñamos con este día. Reencontrándonos desde nuestras vivencias comunes, empezamos a tejer nuestra memoria», expresó. Para eso fue necesario romper el silencio, procesar el dolor, organizarse, y pedir soportes técnicos que acompañaran ese camino. En este sentido, agradeció a la Udelar y en especial a los docentes y alumnos que apoyaron el proceso.
El objetivo principal del grupo es aportar a la construcción de la memoria colectiva y promover la importancia de conocer y defender los derechos humanos de niños y adolescentes. «Para reparar y sanar el daño causado, se hace necesario que nuestras voces, nuestras emociones y nuestros cuerpos estén presentes», afirmó, y agregó: «somos más que hijos del terrorismo de Estado, somos el presente, la posibilidad de resignificar la historia».
Sus familias vivieron la fragmentación y en muchos casos la disolución del núcleo familiar, y sus infancias y adolescencias fueron insertas en la masividad y sistematización de graves violaciones a los derechos humanos que «han dejado huellas que aún no terminamos de dimensionar». Recordó a quienes por distintas razones no pudieron transitar el proceso junto a Memoria en Libertad: en algunos casos, las secuelas físicas, psíquicas y el riesgo de vida, e inclusive la autoeliminación, han sido determinantes.
El reclamo de Memoria en Libertad es por la defensa de sus derechos humanos y para ser reconocidos y reparados como víctimas directas del terrorismo de Estado. «La palabra “víctima” va acompañada de las fortalezas que vamos ejercitando desde corta edad para sobreponernos a situaciones de pérdidas y dolores», indicó. Señaló que «no lo habríamos podido lograr sin el amor, el cuidado y la solidaridad de nuestros abuelos, tíos, hermanos, amigos, vecinos y un sinfín de personas que nos cuidaron y protegieron de tanto horror asumiendo la responsabilidad de nuestra seguridad, educación, salud, identidad y hasta de nuestra alegría».
«Hoy, como tantas veces lo hicimos, volvemos a escribir una carta, pero esta vez sin el sello “censurado”, para decir memoria, libertad, justicia, librando fuertemente un “¡pica por todos los compañeros!”», concluyó.
Descargar Resolución INDDHH
Fuente: Portal de la Universidad de la República