Pasantía en Facultad de Ciencias

La Unidad de Extensión de Facultad de Ciencias (FC) de la Universidad de la República (Udelar) integrada por los docentes Patricia Iribarne, Ismael Ibarra, Laura Bruzzone, Soledad Camacho y Stefany Horta, inició un proyecto de Huerta comunitaria en coordinación con el Centro Cultural Malvín Norte, en el predio de la institución. En este contexto la Unidad de Extensión abrió una convocatoria a estudiantes de la Udelar y vecinos del barrio que finalizó el 25 de setiembre, para la pasantía «Procesos comunitarios y agricultura urbana en Malvín Norte». La propuesta incluye actividades teórico prácticas en la huerta y en la comunidad, y se extenderá del 5 de octubre al 5 de diciembre. Patricia Iribarne e Ismael Ibarra dialogaron con El Portal de la Udelar acerca de este proyecto.

Iribarne recordó que la iniciativa de una huerta en el predio de la Facultad de Ciencias se remonta al año 2002, y con fluctuaciones, ha tenido actividades a lo largo de estos años. Allí se han desarrollado diversos proyectos estudiantiles en diálogo con el barrio y con los centros educativos. En 2016, a partir del impulso de estudiantes, integrantes del Centro Cultural de Malvín Norte y vecinos, se creó la Huerta Comunitaria Malvín Norte. En 2019 docentes de la FC, en forma colectiva con estudiantes y el Centro Cultural, comenzaron a instrumentar una línea de actividades integrales que permitieran la articulación de funciones en diálogo con la huerta comunitaria. El 7 de marzo de 2020 se realizó una actividad de integración y acondicionamiento del espacio de la huerta para dar los primeros pasos en este proyecto. El encuentro al que se convocó a la comunidad de Malvín Norte, tuvo una amplia participación de vecinos del barrio, y se discutieron necesidades, posibles actividades y líneas de trabajo vinculadas al proyecto de huerta comunitaria. A causa de la emergencia sanitaria el proceso quedó interrumpido y se retomó en agosto cuando se retornó a la presencialidad.

En cuanto a la convocatoria a la Pasantía Ismael Ibarra informó que la respuesta a este llamado fue satisfactoria, se inscribieron estudiantes de diversas facultades de la Udelar. Se prevé que muchos de los que se acercan a la huerta y participan de las actividades se integren en la propuesta. La pasantía funcionará los lunes y los sábados, días en que se desarrollarán las actividades teórico – prácticas. Las actividades prácticas se realizarán en la huerta y también incluirán recorridas por el barrio, en las que se dialogará con los vecinos para recabar necesidades, inquietudes, propuestas, vinculadas a la huerta, con el fin de que esta se construya en base a la demanda construída en conjunto con la comunidad.

«Espacio que impulse vínculos de convivencia»

Señaló que la iniciativa se concibe «no sólo como una herramienta productiva, de adquisición de conocimiento e intercambio de saberes sino también como un espacio que impulse y construya vínculos de convivencia». Iribarne indicó que Malvín Norte es un barrio heterogéneo, en el que existen grandes espacios baldíos, complejos habitacionales y asentamientos precarios así como zonas con complejos habitacionales y cooperativas consolidadas, donde es frecuente que vecinos no se conozcan entre sí. Ibarra apuntó que un gran porcentaje de la población tiene sus derechos vulnerados, muchos sectores viven carencias materiales y socioculturales.

Asimismo la Unidad de Extensión busca con este proyecto, estrechar el vínculo de la Facultad de Ciencias con la comunidad, algo que desde hace años se viene impulsando desde la institución y que se ha acentuado en los últimos años. Iribarne apuntó que la Facultad siempre ha instrumentado iniciativas que la vincularan con la comunidad pero en su mayoría enfocadas a los centros educativos de la zona. «Hoy se trata de que las propuestas se amplíen enfocando la participación de los vecinos del barrio en general», expresó. Añadió que aún hoy «muchos vecinos ven a la Facultad de Ciencias como un muro, un límite detrás del cual no saben bien lo que pasa». «Son excepcionales los casos de jóvenes del barrio que estudien en la Facultad, queremos que conozcan la institución y tengan presente sus carreras como una opción de formación», indicó.

La Facultad de Ciencias articula con otras instituciones barriales para pensar en conjunto acerca de esta y otras problemáticas. En este sentido participa de forma regular a través de la Unidad de Extensión, de la Red Educativa de Malvín Norte, que es un espacio mensual que nuclea a las Instituciones educativas zonales. También participa en la Mesa de Coordinación Zonal, un espacio de articulación barrial que funciona de forma quincenal, y de la Mesa de Convivencia de Malvín Norte que trata sobre diversas problemáticas barriales que hacen a la convivencia y seguridad local.

Iribarne señaló que la huerta comunitaria es un proyecto a largo plazo que irá creciendo e incluyendo nuevas actividades y propuestas de acuerdo a las necesidades académicas y de la comunidad de Malvín Norte. Apuntó que se aspira a que las propuestas de la huerta se instrumenten como unidades curriculares integrales, de forma que aporten créditos para el trayecto curricular de los estudiantes a la vez de aportar a su formación integral.

Pasantía Apex-PIM

El programa Apex y el Programa Integral Metropolitano (PIM) de la Universidad de la República (Udelar), vienen desarrollando de forma conjunta la «Pasantía interdisciplinaria en huertas comunitarias y estrategias alimentarias en la emergencia», en distintos territorios del Área Metropolitana de Montevideo. En la propuesta participan docentes de la Facultad de Agronomía y la Escuela de Nutrición, se está desarrollando desde agosto y finalizará en diciembre de 2020. El Portal de la Udelar se comunicó con la docente Guidahí del PIM y dialogó con el director del Programa Apex, Miguel Olivetti y con uno de los docentes de este Programa, Pablo Pereira para saber más acerca de esta iniciativa.

Olivetti señaló que esta propuesta conjunta del Apex y PIM tiene un programa común y se planteó con algunas instancias más conceptuales y de reflexión conjuntas, y una articulación en las distintas prácticas con un intercambio permanente de conocimientos y una coordinación de los docentes de ambos programas. Tiene el objetivo general de contribuir al desarrollo de redes productoras de alimentos, mediante prácticas integrales interdisciplinarias en los territorios de acción de los programas Apex y PIM (Municipios A y F de Montevideo respectivamente). Surge como respuesta ante la actual crisis social y sanitaria potenciada por el COVID-19 y propone actividades concretas en relación a la soberanía alimentaria y la agroecología.

Pereira relató que en principio la pasantía fue pensada con una especificidad disciplinar, pero a partir de lineamientos emanados de la discusión interinstitucional, entre ellos el acuerdo de que la alimentación es un campo atravesado por toda las disciplinas, el llamado quedó abierto a todas las áreas del conocimiento de la Udelar. A esta convocatoria se inscribieron más de 200 estudiantes y egresados y luego de un proceso de selección se conformó un grupo de 30 personas, que se dividieron en dos para cubrir el trabajo en el territorio de ambos programas.

Añadió que los participantes de la pasantía son estudiantes y egresados de los más diversos campos de conocimiento: maestros, estudiantes de sociología, trabajo social, facultades de Ciencias, Agronomía, Medicina, Comunicación, Psicología, Escuela de Nutrición y Escuela de Parteras. También se integraron a la pasantía sujetos del territorio, representantes de algunos de los colectivos de vecinas y vecinos que ya venían trabajando con PIM y Apex y que habían colocado como demanda la necesidad de trabajar en la construcción o consolidación de huertas comunitarias, generalmente vinculadas a algunas de las ollas populares emergentes.

El trabajo en el Municipio F, territorio en el que desarrolla sus actividades el PIM, también es llevado adelante por un grupo de 15 estudiantes que se dividió en tres subgrupos interdisciplinarios, cada uno de los cuales acompaña en su intervención a un colectivo del territorio. Uno de los colectivos es el «Proyecto Integral», en el barrio de Villa García, propuesta de la Coordinadora de vecinos del barrio, la Biblioteca Popular y el colectivo de maestras comunitarias de la escuela N°157. Otro de los subgrupos trabaja con la «Intersocial» del barrio Kilómetro 16, que se constituyó a partir de la crisis socioeconómica generada por el COVID-19, entre docentes del liceo N°25 y vecinos del barrio. La tercera propuesta con la que trabajan los estudiantes de la pasantía es desarrollada por el colectivo huertero del barrio Bella Italia, que nuclea a jóvenes y educadores del Centro Juvenil del barrio, integrantes de la organizaciones barriales “El Mercadito” y Unión Ibirapitá, así como vecinas y vecinos de la zona.

En el caso del Municipio A, territorio de incidencia del Programa Apex, los 15 estudiantes desarrollan su intervención en tres grupos. Uno de ellos realiza la pasantía con el colectivo «Uñas negras» que trabaja en el Espacio Agroecológico Comunitario del Parque Tecnológico Industrial del Cerro (PTI), otro con la Red de huertas Casabó y el tercero con el proyecto Bosque de alimentos, en el Parque Público «Punta Yeguas», espacio cogestionado entre la intendencia y colectivos de vecinos y vecinas.

Olivetti explicó que en la Pasantía los estudiantes desarrollan prácticas para pensar desde su disciplina la articulación de saberes vinculados a la alimentación y al contexto de emergencia. Destacó que en el desarrollo de esta propuesta se está observando «una formación humanizadora de los estudiantes basada en los principios de solidaridad y de aprendizaje colectivo fundamentales para cualquier disciplina y en la que se apunta a que el estudiante entienda que su aporte en estos procesos contribuye a la mejora de la calidad de vida de la población».

Pereira añadió que los espacios en los que se desarrolla la pasantía tienen una gran diversidad de fines y procesos. El Espacio Agroecológico del PTI funciona como una escuela huerta comunitaria, que tiene distintas parcelas en las que trabajan diversos colectivos organizados («Colectivos Uñas negras», «Juntas Podemos», «Compas» y «Caranchos»). Añadió que esta es una etapa inicial y los procesos de trabajo de los colectivos en este espacio pueden evolucionar a fases más productivas, en las que se entrelazarían con otras propuestas colectivas en funcionamiento en el PTI como la cocina comunitaria recientemente inaugurada. Acotó que este vinculo con la cocina comunitaria podría permitir en una fase futura del proceso, que a partir de las huertas surjan emprendimientos laborales basados en la producción de productos con algún diferencial. En este siguiente nivel la Udelar apoyaría a los colectivos acompañando el proceso y brindándoles las capacidades técnicas específicas.

Por su parte la Red de huertas Casabó es un nodo educativo que integra huertas en escuelas, centros de educación inicial, que aunque no tienen un fin productivo como las del PTI sino educativo, en el caso de la Escuela N.º 327 produjo zapallo para las ollas solidarias de la zona durante el verano y ha logrado la provisión para su propio comedor. En otra de las instituciones integrantes de la Red, el Centro Educativo Comunitario, la huerta pasó a ser parte del proyecto educativo, a través de la huerta se trabaja matemática, ingeniería, y demás asignaturas de los estudiantes en etapa liceal.

Pereira añadió que los procesos continúan y pueden tener niveles más amplios de trabajo a futuro. En el caso del Espacio Agroecológico Comunitario del PTI cuando el colectivo esté lo suficientemente fuerte puede ir al Parque Agropecuario de la Intendencia para seguir creciendo y desarrollándose, trabajar con maquinarias, y con otros volúmenes de producción en el marco de la conformación de una cooperativa o una pequeña empresa. Acotó que este proceso es posible por la articulación que se lleva adelante entre los distintos actores involucrados y «la Udelar en el territorio juega un rol clave sosteniendo estos procesos y colaborando con las instituciones», expresó.

Explicó que este ciclo de la pasantía será evaluado luego de su finalización y se apunta a que se pueda constituir como una práctica integral incluida en el cronograma de actividades de los Programas. Se pretende que en el siguiente ciclo se puedan incorporar todos los niveles de complejidad que se hicieron visibles en esta edición de la propuesta. Para ello Pereira consideró que será necesario que se incorporen nuevos servicios de la Udelar para sumar disciplinas que atiendan otros aspectos de la complejidad de la temática y así poder sostener este proceso a largo plazo más allá del contexto de epidemia.